EN EL “DÍA DEL MAESTRO”
El 2009, en fecha similar decíamos: ¡Qué bueno que aun cuando sea una vez al año, nos acordemos de los maestros! También dijimos que probablemente, si no existiera esta fecha, seguiríamos de largo y nada pasaría.
Pues bien, en esta ocasión no queremos pasar de largo, y enviamos un saludo solidario y fraterno a los maestros y maestras del país, pero además sentimos la necesidad de hacer algunos señalamientos y de plantearnos, como en aquella oportunidad, algunas interrogantes.
Ningún ciudadano podrá negar que la educación juega un rol decisivo en cualquier propuesta de desarrollo, más aun si concibe el desarrollo, no sólo como crecimiento de las cifras macroeconómicas, sino como la generación y sostenimiento de las condiciones sociales, económicas, culturales, políticas y ambientales necesarias para la realización integral de las personas.
No cabe duda que en nuestro país, los gobiernos, las instituciones y hasta el propio magisterio nacional, poco han hecho para adoptar las medidas de política y promover las acciones necesarias para que la educación cumpla dicho rol.
La educación siempre ha sido entendida, por los diferentes gobiernos, sólo como un gasto público y no como un derecho humano e inversión social, que conlleva enormes retribuciones, tanto de carácter científico y tecnológico como socio cultural, propiciando lo más importante en una sociedad: el desarrollo humano como base y sustento de su riqueza.
Por su parte, el magisterio nacional, organizado o no, ha privilegiado durante décadas la lucha por sus reivindicaciones, particularmente económicas, que siendo justas, le han hecho perder perspectiva en cuanto a la importancia de su reconocimiento y ubicación social en el país, y de su responsabilidad ética y política como actores sociales.
Nuestras interrogantes:
- ¿Cuánto valoran los maestros y maestras del Perú, en su verdadera y trascendente dimensión, la labor que cumplen en nuestro país, a pesar de las condiciones, muchas veces deplorables, en las que trabajan?
- Si los maestros y maestras se reconocen como actores sociales con una responsabilidad ética y política frente al país, ¿por qué no participar activamente en la elaboración de políticas educativas democráticas orientadas a la superación de la actual crisis de la educación en el Perú?
Creemos que ha llegado la hora de que el magisterio, como parte de su responsabilidad ética y política, se involucre decididamente en el ejercicio democrático de su derecho a participar en las decisiones sobre la gestión de las políticas educativas que el país necesita, a fin de lograr una educación de calidad que se constituya en el soporte real para la vigencia plena de los derechos humanos y para el desarrollo integral del país y de todos los peruanos y peruanas.
Estamos convencidos del rol trascendental que juegan los maestros y maestras en la sociedad, y por ello con el mayor respeto, transparencia, solidaridad y afecto los saludamos en este día.
¡FELIZ DÍA MAESTRO!
¡FELIZ DÍA MAESTRA!






