Uno de los grandes problemas de la educación en el Perú es el de la inequidad. La distancia que hay en nuestro país entre unas escuelas y otras, es enorme. Esto se puede ver a simple vista en las infraestructuras, en el acceso a servicios básicos, en el equipamiento de las aulas, en la continuidad y permanencia e los maestros en las instituciones educativas, en la presencia puntual de los maestros en las escuelas y, por supuesto, en su nivel de formación y acompañamiento.
Esto se agrava cuando miramos las escuelas rurales, que es donde encontramos las peores condiciones, todas dadas al mismo tiempo. Son las escuelas más pobres del Perú, donde asisten los niños más pobres del Perú y donde, lejos de que sean prioridad para las autoridades y haya la decisión política de invertir más en ellas por criterios de justicia y de equidad, son las más abandonadas. A veces, cuando uno visita estas escuelas no puede dejar de preguntarse ¿es que el mundo rural no es parte de nuestro país? ¿es que esos niños y niñas no interesan? ¿es que pensamos que porque son pobres se deben contentar con cualquier tipo de educación? ¿es que debe haber inexorablemente una relación entre pobreza económica y baja calidad educativa?.
Cada mes de Marzo es un vía crucis, tal vez como símbolo de una semana santa que se aproxima, para poder contar con maestros contratados que estén ya el 1 de Marzo en sus escuelas y en sus aulas. Vemos pasar, con impotencia, Marzo, Abril, Mayo, Junio… y en algunos casos llegamos a Setiembre ¡y no hay maestros suficientes en muchas escuelas!. A manera de anécdota contaré cómo, como producto de todo un trabajo con comunidades campesinas para lograr la matrícula y permanencia de niñas rurales en las escuelas, que es otro se los grandes problemas de inequidad en nuestro país, se logró que los padres matricularan a sus hijas masivamente. Cuando era ya el mes de Junio y esas niñas no tenían maestro, los padres decidieron que regresen a sus casas a ayudar en las labores domésticas ya que no tenía sentido que sigan perdiendo el tiempo. He visto llorar de indignación a los maestros que habían realizado la campaña, los he visto trabajar doble gratuitamente para poder atender a esas niñas desarrollando un doble horario que, por supuesto, nadie reconoce ni valora, he sido testigo de los miles de trámites realizados para lograr las contratas sin éxito, he compartido la rabia y la impotencia que esta lenidad de las autoridades genera.

¿Por dónde comenzar a construir equidad en las escuelas peruanas, cuando hay tantos temas que nos interpelan?. El grupo impulsor de educación en áreas rurales, formado por diversas instituciones comprometidas con la educación, ha elegido un primer tema urgente que puede ser rápidamente resuelto con voluntad política, y se trata de la contrata oportuna de maestros. Es indignante ver cómo, año tras año, las escuelas más pobres no cuentan con su planta de maestros completa a tiempo para iniciar el año escolar, cómo inexorablemente faltan dos, o tres maestros en cada escuela y cómo hay que invertir tanto tiempo y tantos esfuerzos en trámites administrativos y burocráticos para reclamar que se contrate los maestros necesarios para cada escuela. Cada año, y parece el mito del eterno retorno, los propios padres y madres de familia, junto con las instituciones que trabajan con ellas, deben comenzar a reclamar y demandar a las Ugels o a las direcciones regionales de educación que envés maestros a sus escuelas.
Tener 1000 horas de clase al año es una cosa, tener 175, otra totalmente diferente. ¿o creemos que se puede lograr lo mismo con tan gran diferencia?, ¡imposible!, ¿no?. Por lo tanto no es sólo culpa de los maestros el logro de aprendizajes de los niños y niñas, es culpa también del Estado, es culpa de las autoridades que no asumen su rol ni se comprometen, es responsabilidad de los peruanos que, sabiendo lo que pasa no hacemos nada por cambiar esta situación tan injusta.
Los derechos humanos son para todos y para todas. El derecho a la educación, y a una educación de calidad, es el mismo para todos los niños y las niñas. No hay, no debe haber, niños de segunda categoría. Todos los niños del Perú tienen el derecho a tener un profesor en sus aulas en 1º de Marzo, tienen el derecho, además, de que ese maestro sea un buen maestro, tienen el derecho de aprender. Las autoridades tienen la responsabilidad de asegurar que el derecho a la educación se cumpla en el Perú, y nosotros, los adultos, ciudadanos del Perú, tenemos la obligación de exigir y vigilar que este derecho se cumpla.
Rosa María Mujica
